OTOÑO / INVIERNO 26
Cuando suena la campana final, los niños salen corriendo del aula y se dirigen al patio de recreo. Se reúnen rápidamente en el campo, ansiosos por jugar lo que ellos llaman el juego perfecto. No hay competencia ni prisa por marcar goles. Solo amistad, risas y emoción compartida.
Cada pase y cada momento se sienten sin esfuerzo y con alegría. Es el juego perfecto, no porque alguien gane, sino porque lo juegan juntos.
